sábado, 27 de julio de 2013

Psicología Evolutiva y Diferencial I


Desarrollo físico en la segunda infancia


            Durante la segunda etapa del infante, su crecimiento físico sigue aumentando, aunque en menor proporción que en la etapa de los 0 a los 3 años. Los niños son un poco más pesados, más altos y con mayor masa muscular que las niñas, sus sistemas corporales siguen madurando y todos sus dientes primarios están ya desarrollados (los comúnmente llamados dientes de leche).

           
Es muy común que durante esta etapa los niños coman muy poco para el peso que tienen, esto se debe a que sólo consumen el alimento que su sistema necesita, otro aspecto muy común durante esta etapa es la conducta de chuparse el dedo pulgar, si el infante lo continua haciendo después de los 4 años no es normal, puesto que la dentadura permanente se comienza a desarrollar y puede repercutir en malformaciones de los mismos dientes o la mandíbula.

            Durante el crecimiento los patrones de sueño van cambiando, los niños pequeños duermen de manera más profunda durante las noches en un promedio de 11 horas de sueño y eliminan las siestas en el día. Algo común en los niños es que tratan de alargar el momento de irse a dormir, algunos realizan rutinas elaboradas para evitar el momento de irse a la cama, ya que ese momento de separación de su cuidador provoca ansiedad en ellos y les es más difícil conciliar el sueño. Es muy probable que la mayoría gusten de dormir con un juguete, cobija, trapo, etc., como objeto de seguridad o tener alguna luz prendida con el mismo objetivo. Esto es parte de la etapa de transición en la cual el niño pasa de la lactancia a la niñez posterior.

            Como se mencionó en el párrafo anterior, el infante sufre de alteraciones y trastornos del sueño, en su mayoría son ocasionales y van despareciendo con el  crecimiento y algunas de las razones pueden ser: la activación accidental del sistema del control motor del cerebro, excitación incompleta del sueño profundo, trastornos en la respiración y los movimientos intranquilos de las piernas. Si estos trastornos persisten más de allá de su etapa pueden ser un indicador de algún trastorno emocional, fisiológico o neurológico.




            Los trastornos son: los terrores nocturnos, el sonambulismo, las pesadillas y la enuresis, el cual viene siendo el más común de todos.

       Terrores nocturnos: ocurren durante el sueño no REM, no es un sueño en sí, sino una súbita reacción de miedo que tiene lugar en la transición de una fase de sueño a otra, suelen ocurrir de dos a tres horas después de que el niño concilie el sueño.

       Sonambulismo: el niño habla y camina durante el sueño, se da durante la segunda y tercera etapa, no es peligroso pero si corren el peligro de lastimarse, se recomienda no interrumpir para no confundir y atemorizar al niño.

       Pesadillas: son muy comunes en la segunda infancia, ocurren en la madrugada y están relacionadas con el quedarse despierto hasta tarde, tener una cena fuerte y/o exceso de emoción.

      Enuresis: es la incontinencia urinaria intermitente que se produce durante el sueño. Pasados los 5 años de edad se considera inapropiada porqué se espera el control de esfínter. La enuresis que perdura más allá de los 8 años puede indicar auto-concepto pobre u otros problemas psicológicos o fisiológicos.


            Durante la etapa de los 3 a los 6 años,  el infante logra grandiosos avances tanto en sus habilidades motoras gruesas como en las habilidades motoras finas, el desarrollo mayor se da en sus habilidades motoras gruesas en donde utiliza la mayor parte de su cuerpo para realizar tareas más complejas en cuanto a su movilidad y coordinación se refiere. El desarrollo de su motricidad fina le da al infante una mayor independencia al poder realizar tareas de las cuales  siempre ha dependido de su cuidador, en donde estas requieren mayor precisión y coordinación ojo-mano y comienza a ser evidente el uso de la mano de su preferencia.


            Para explicar mejor el desarrollo cognitivo del infante durante la segunda etapa tenemos el enfoque pre-operacional de Piaget. El infante no tiene la capacidad para razonar lógicamente las cosas, utiliza más el simbolismo y la representación por medio de imágenes. Sus procesos cognitivos son limitados y aprenden las cosas por medio de ensayo-error, clasificación y similitud en los objetos; ya sea por su uso, figura, forma o textura. Ya comienza a razonar las operaciones matemáticas simples como la suma y la resta y ya los números tienen sentido. 

         Una de las características principales del pensamiento pre-operacional es la centración, que es la tendencia a concentrarse en un aspecto de una situación e ignorar el resto, los niños a esta edad no pueden pensar varias cosas a la misma vez. Un aspecto es el egocentrismo, que, de acuerdo con Piaget, el niño se concentra tanto en su punto de vista que no puede ver el de otra persona, esto ayuda a explicar porque a los niños a veces les resulta difícil separar la realidad de su entorno a su realidad, por eso es difícil que el niño no sepa distinguir las causas de las cosas que suceden a su alrededor. 

           La conservación, en la cual el niño no alcanza a comprender el hecho de que se altere el estado físico de algún objeto aunque sea el mismo. La irreversibilidad, es la incapacidad del niño para entender que una acción puede realizarse de varias maneras. Las creencias falsas y el engaño son parte de este pensamiento, los niños creen que todos los de su entorno saben lo que ellos piensan.

            Entre los 3 y los 5 años, los niños piensan que cada proceso mental que se realiza dentro su mente comienza y se detiene, hasta la niñez media comprenden que los procesos mentales son continuos. Una vez que el niño reconozca que todos los que lo rodean tienen procesos mentales es cuando se da la cognición social, que ayuda a la desaparición del egocentrismo y a desarrollar la empatía.



            Durante la segunda etapa los niños eleven sus niveles de atención al igual que la rapidez y la eficacia con que procesan su información y comienzan a formar su memoria,  aunque tienden a concentrarse más en los detalles que en cómo y cuando sucedió un evento. Su función es codificar, almacenar y recuperar información, contiene tres almacenes: la memoria sensorial,  la de trabajo y la de largo plazo. La memoria sensorial muestra pocos cambios desde la infancia, si no se desarrolla, los recuerdos desaparecen. En la memoria de trabajo o de corto plazo se almacena la información que trata de entender, recordar o pensar. La función ejecutiva controla los pensamientos, emociones y acciones para alcanzar metas o resolver problemas, permite a los niños hacer planes y realizar actividad mental dirigida a metas. Surge a finales del primer año y se desarrolla a medida que va creciendo.  Los procesos de la memoria del trabajo son controlados por el ejecutivo central o memoria de largo plazo, que es un almacén de capacidad ilimitada donde se conservan los procesos por largos periodos.

            El reconocimiento y el recuerdo son tipos de recuperación, el reconocimiento es la capacidad que tiene el niño para identificar algo que ya haya conocido antes y el recuerdo le ayuda a reproducir el conocimiento de la memoria, ambas mejoran con la edad. Mientras más se familiarice el niño con una persona u objeto, le es más fácil recordarlo.

            Los niños pequeños sólo recuerdan los eventos que los impresionaron de alguna manera y son momentáneos. Hay tres tipos de memoria: genérica, episódica y autobiográfica. La memoria genérica empieza a funcionar a los dos años, produce un guión o bosquejo general de eventos que se repiten; ayuda al niño a saber que esperar y cómo actuar. La episódica es la conciencia de haber experimentado un hecho en un momento y lugar específico, los recuerdos son temporales y duran un corto periodo de tiempo para luego desaparecer. La autobiográfica se refiere a los recuerdos de experiencias distintivas que forman la historia de vida del niño, aparece entre los 3 y 4 años.  Para que haya retención de memoria hay varios factores vitales que influyen: el efecto emocional, la participación activa del niño, la conciencia de sí mismo y la interacción del niño con el adulto sobre sus experiencias adquiridas (teoría sociocultural de Vigotsky).

           
El incremento del lenguaje en los niños les ayuda a expresar su punto de vista sobre lo que observan en su mundo, entre los 3 y 6 años tienen avances rápidos en vocabulario, gramática y sintaxis. A los 3 años ya son capaces de usar entre 900 y 1000 palabras;  a los 6 años ya pueden expresar cerca de 2600 palabras y entender más de 20 000. Comienzan a utilizar palabras más complejas y a formar oraciones ya sean declarativas o negativas, conforme van creciendo, sus oraciones son más largas y complicadas. Todo esto es posible gracias al mapeo rápido en donde el niño comprende el significado de la palabra después de escucharla más de dos veces.

            En esta etapa el habla privada es muy común, según Piaget es un signo de inmadurez cognoscitiva y vocaliza lo que tienen en la mente. Vigotsky lo clasifica como una conversación con el sí mismo. Habitualmente lo hacen cuando los niños juegan solos,  tratan de resolver algún problema o realizan alguna tarea difícil sin supervisión adulta.

            Uno de los cambios del desarrollo psicosocial de los 5 a los 7 años es el de la autodefinición, el niño ya cuenta con los procesos cognitivos para desarrollar su auto-concepto por medio de las representaciones simples (representaciones individuales no relacionadas, de todo o nada) y los mapeos representacionales (conexiones lógicas entre los aspectos del yo considerados todavía en términos de todo o nada). El autoestima forma parte del auto-concepto y se basa en la capacidad cognitiva de los niños para describirse y definirse a sí mismos, en esta etapa son muy extremistas para clasificar su éxito, o son buenos o son malos en algo que no pueden realizar.

            En la niñez temprana los niños aprenden a regular, controlar y entender sus sentimientos. Aquellos que mejor entienden sus emociones las controlan mejor y son sensibles a los que otros sienten. La autorregulación los ayuda a guiar su conducta y les permite socializar con otros. La comprensión aumenta su complejidad con la edad. Las emociones dirigidas al yo (culpa, vergüenza, orgullo) se desarrollan comúnmente hacia el final de los 3 años y se experimentan después de que los niños adquieren conciencia de sí mismos y aceptan las normas de comportamiento que establecen sus padres.Se da la necesidad de lidiar con sentimientos contradictorios acerca del yo,  el conflicto surge debido al deseo del niño cada vez más grande de planear y realizar actividades y los remordimientos de conciencia ante sus deseos. Los niños de edad preescolar quieren y pueden hacer cada vez más cosas pero al mismo tiempo aprenden que algunas de ellas tienen aprobación social y otras no, tienen que mediar el deseo de hacer las cosas con el deseo de aceptación. Aquellos niños que logran regular estos impulsos desarrollan la virtud del propósito.



            El juego es una parte importante para el desarrollo sano del cuerpo y el cerebro, permite que los niños participen en el mundo que les rodea; por medio del juego los niños: estimulan los sentidos, ejercitan sus músculos, coordinan vista con movimiento, logran dominar sus cuerpos y adquieren nuevas habilidades. Según Smilansky hay cuatro categorías de juego y muestran niveles de complejidad cognoscitiva cada vez mayores: juego funcional, juego constructivo, juego dramático y juegos con reglas. Cada uno con sus diferentes implicaciones, que van desde el uso de músculos repetitivos, uso de materiales u objetos para formar algo, involucrar personas o situaciones diferentes y organizar juegos con procedimientos y castigos.


            En esta segunda etapa los avances en el niño son más del aspecto psicosocial que físicos, ya tiene una mejor idea de quién es y eso le ayuda a socializar mejor con los que lo rodean, su vocabulario aumenta, desarrolla su memoria lo cual le ayuda a realizar mejor sus actividades tanto en la escuela como en el hogar, y es consciente de el valor que tiene como persona, aprende a regular sus emociones y le surge la necesidad de realizar tareas.

Psicología Evolutiva y Diferencial I


Desarrollo físico y salud durante los primeros tres años


                 
          El desarrollo del ser humano no empieza a partir del nacimiento,  contrario a lo que las personas consideran, éste se inicia desde la concepción del ovulo con el espermatozoide. Para comprender todos los elementos que la evolución del desarrollo humano conlleva, primero debemos entender porque son tan importantes los primeros años de vida, incluso antes de nacer.


            Si bien es cierto, los estadios del desarrollo embrionario muestran una acelerada forma de crecimiento, las primeras etapas infantiles no se quedan atrás con respecto al acelerado crecimiento. Pues son los primeros tres años de vida donde se muestran estilos de aprendizaje, temperamento y personalidad, entre otros factores. Es imperioso también el desarrollo psicosocial, principalmente el vinculo materno como primer contacto del mundo exterior.

            La genética que el bebé hereda de sus padres tiene una poderosa influencia sobre sus características físicas, habiendo una interacción con las influencias ambientales como la alimentación, la nutrición y las condiciones de vida logran que estas características se desarrollen a plenitud. Durante la etapa de desarrollo, los niños crecen con mayor velocidad durante sus primeros tres años de vida, en especial durante los primeros 3 meses de lo que harán en el resto de sus vidas, esta etapa disminuye durante su segundo y tercer año de vida.



            Otra de las etapas importantes en el desarrollo del infante es la de la dentición, se inicia alrededor del tercer o cuarto mes, comienzan con el hábito de meterse cualquier objeto a la boca para satisfacer la necesidad de rascarse las encías.  Regularmente el primer diente les aparece entre el quinto y noveno mes o un poco más tarde. Ya cumplido el año, el infante tiene desarrollados entre 6 u 8 dientes. Para los 2 años y medio el infante ya tiene desarrollado un conjunto completo con 20 dientes.

            El crecimiento y desarrollo físicos se llevan a  cabo de dos maneras: la céfalo-caudal, donde el crecimiento ocurre de arriba hacia abajo y el próximo-distal, donde el crecimiento y el desarrollo motor proceden del centro del cuerpo hacia afuera. El cambio más notable durante este periodo es que la cabeza se va volviendo más pequeña al resto del cuerpo.

           
             Un parte muy importante durante el desarrollo del infante es la nutrición, se inicia desde la gestación hasta el nacimiento del mismo, durante la etapa del amamantamiento el infante sigue recibiendo los nutrientes que necesita para su buen desarrollo y forma un vínculo emocional con la madre. La AAP recomienda que se amamante a los bebés durante los primeros 6 meses. Se cree que sí el bebé no recibe la leche materna puede enfermar (por el calostro) o no formar ese vínculo pero ya existen métodos donde la leche de la madre puede ser extraída, congelada y después por medio de biberón alimentar al bebé así volviéndose segura, nutritiva y popular.  Otra manera de alimentar es por medio de fórmula, en algunos países como en Estados Unidos se ha vuelto la norma utilizarla. El sistema nervioso central es el responsable de que el niño responda al estímulo del pezón y ayuda a ejercitar el cerebro durante los primeros meses.

            El crecimiento del cerebro es un proceso permanente y fundamental para el desarrollo físico, cognitivo y emocional del bebé, el crecimiento del cerebro sucede en arranques irregulares llamados “crecimientos cerebrales repentinos”. Para los tres años de edad alcanza el 90% de su peso adulto. Su desarrollo es muy importante ya que así nos podemos dar cuenta por medio de los reflejos del bebé sí está completa su formación.

            Se hallan una serie de ensayos donde se pone a prueba el desarrollo total del bebé por medio de las conductas reflejas, las cuales son respuestas automáticas, involuntarias e innatas a la estimulación. Estas son controladas por los centros cerebrales inferiores que gobiernan los demás procesos involuntarios (respiración, frecuencia cardiaca, etc.). Las pruebas son: el reflejo de moro, el Darwiniano, reflejo tónico del cuello, reflejo de Babkin, reflejo de Babinski, reflejo de succión, reflejo de marcha y el reflejo de nadar, todos ellos aparecen durante la gestación y los primeros meses de nacido y su tiempo de desaparición varía entre los tres y nueve meses.

            Las capacidades sensoriales se presentan desde el nacimiento o incluso desde el útero y se desarrollan velozmente en los primeros meses de vida, lo niños más pequeños muestran capacidades marcadas para discriminar los estímulos. Uno de los primeros sentidos en desarrollarse es el del tacto el cual es el más maduro, el olfato y el gusto comienzan a desarrollarse dentro del útero, gracias a ello, los sabores y aromas de los alimentos pueden ser transmitidos a través del líquido amniótico. El oído funciona desde antes del nacimiento, el feto responde a los sonidos y parece aprender a reconocerlos, al nacer, la discriminación auditiva se desarrolla rápidamente.  La vista es la menos desarrollada al momento de nacer ya que los ojos del bebé son más pequeños, sus retinas están incompletas y el nervio óptico no se encuentra desarrollado completamente, durante los primeros meses la capacidad de seguir un objeto y la percepción del color se desarrollan rápidamente.

            El desarrollo motriz del bebé se caracteriza por ser una serie de hitos o logros que se van dando de una manera sistemática, donde cada capacidad que el bebé domina le permite pasar a la siguiente etapa, la gran mayoría de ellas se da en un rango entre los 3 meses y 4 años desarrollándose entre un 50 y 90 por cierto en su totalidad, la habilidades que va desplegando a partir de los 3 meses son: el darse vuelta, el asir una sonaja, el sentarse sin apoyo, pararse mientras se detiene, asir con su pulgar el dedo, pararse bien por sí solo, caminar correctamente, construir una torre con dos tubos, subir escaleras, brincar en un mismo sitio y copiar un círculo, éstas dos últimas se dan entre los dos y cuatro años indicando que el bebé tiene mejor control sobre su aparato motriz.

            El desarrollo motriz del infante bajo la perspectiva de Jean Piaget, en esta etapa el bebé desarrolla la imitación, la permanencia del objeto, el desarrollo simbólico, la categorización y la causalidad. Consta de seis sub-etapas que influyen de una a otra a medida que los esquemas del bebé, los patrones organizados de pensamiento y conducta se vuelven más elaborados.


            En la sub-etapa 1, uso de reflejos, los lactantes ejercen sus reflejos innatos adquiriendo cierto control sobre ellos, no coordinan la información proveniente de sus sentidos ni pueden asir un objeto que miran.  Se dan desde el nacimiento hasta cumplir el mes.

             Las reacciones circulares primarias, se dan en la segunda sub-etapa, aparecen a partir del primer mes hasta los 4 meses, en ésta, los lactantes repiten conductas agradables que ocurrieron inicialmente al azar, las actividades se centran en el cuerpo del bebé más que en los efectos del comportamiento sobre el ambiente y realizan sus primeras adaptaciones adquiridas.

             Las reacciones circulares secundarias, se dan en la tercer sub-etapa, entre los cuatro y ocho meses, los lactantes ya se interesan más en su medio, repiten acciones que producen resultados interesantes y las prolongan, sus acciones son intencionales, pero no tienen meta alguna, es su etapa de experimentación.

            Durante la sub-etapa 4 se da la coordinación de esquemas secundarios, entre los ocho y doce meses, el comportamiento del bebé es más deliberado y premeditado a medida que coordina los esquemas aprendidos, utiliza lo adquirido previamente para obtener sus metas y es capaz de anticipar sucesos.

            De los 12 a los 18 meses (sub-etapa 5) se dan las reacciones circulares terciarias, los bebés se vuelven curiosos y experimentan, varían la manera en cómo hacen las cosas para ver los resultados, exploran más su medio para ver lo novedoso en un objeto, suceso o situación, prueban con nuevas actividades y utilizan ensayo y error para resolver problemas.

            En la sub-etapa 6 (18-24 meses), el bebé ya comienza con las combinaciones mentales, puede simular, utiliza símbolos como ademanes y palabras, ya no recurre tanto a ensayo y error para resolver problemas, comienza a pensar sobre los eventos y anticipar consecuencias, demuestra tener conocimiento de su medio y puede simular.

            Antes de que los bebés utilicen palabras, expresan sus necesidades y sentimientos por medio de los sonidos del llanto, a los zureos y balbuceos. Desde el nacimiento hasta los 10 meses el bebé puede percibir el habla, zurea y ríe, juega con sonidos, reconoce patrones de sonido que escucha frecuentemente, reconoce los fonemas de la lengua materna, balbucea cadenas de consonantes y vocales, utiliza ademanes para comunicarse y juega con mímica e imita intencionalmente los sonidos.

            De los 9 a los 24 meses utiliza unos cuantos ademanes sociales, no puede discriminar los sonidos que no son de su propia lengua, dice sus primeras palabras y las primeras individuales, aumenta su vocabulario pasivo, utiliza ademanes más elaborados y ademanes simbólicos, aprende muchas palabras nuevas, entre cincuenta y cuatrocientas palabras, utiliza verbos y adjetivos.

            De los 18 a los 36 meses dice su primera oración, utiliza menos ademanes, nombra más objetos y cuestiona, aumenta repentinamente su comprensión, utiliza muchas frases de dos palabras, ya no balbucea tanto, hace el intento de hablar, aprende palabras nuevas todos los días, combina tres o más palabras, comprende bien, dice hasta 1000 palabras, comete errores gramaticales y comete algunos errores de sintaxis.

           
         Bases del desarrollo psicosocial. A pesar de que los bebés comparten estándares comunes de desarrollo, muestran desde un principio diferentes patrones de personalidad debido a influencias tanto innatas como ambientales, esto se encuentra interrelacionado con su medio y las relaciones sociales. Algunos de los elementos más sobresalientes del desarrollo psicosocial del bebé:

       0 a 3 meses, los lactantes se encuentran abiertos a la estimulación, muestran interés y curiosidad y sonríen con facilidad a los demás.

     3 a 6 meses, pueden anticipar lo que está a punto de suceder y experimentan desilusión cuando no sucede, sonríen, zurean y se ríen con frecuencia, comienzan a ser más sociables y sus intercambios son recíprocos con quién los cuida.

     6 a 9 meses, participan en juegos sociales y tratan de obtener respuesta de los demás, platican, tocan y coquetean con otros bebés para obtener respuesta, expresan emociones más diferenciadas; muestran alegría, temor, enojo, sorpresa.

      9 a 12 meses, están intensamente concentrados en su cuidador principal, ya cumplido el año se vuelven temerosos ante los desconocidos, comunican sus emociones de forma clara y ya exhiben estados de ánimo, ambivalencia y grados de sentimiento.

      12 a 18 meses, exploran su ambiente y usan a las personas más apegadas a ellos para ello, a medida que van dominando su ambiente; adquieren mayor confianza y están dispuestos a imponerse.

     18 a 36 meses, se vuelven ansiosos al darse cuenta de lo mucho que se están separando de su cuidador y obtienen la razón de sus límites por medio de la fantasía y el juego.




            Durante sus primeros años el lactante da señales de emoción y las expresa de diferente manera, se comunica por medio de la sonrisa, que a partir del primer mes es más frecuente y más sociable, pero la forma más poderosa de comunicación es a través del llanto. Para conocer más lo que el bebé trata de comunicar con él, los expertos los han estudiado y clasificado en cuatro: de hambre, de enojo, de dolor y de frustración. Cada uno tiene su ritmo y tiempo de duración que los distingue. Esto está íntimamente relacionado con el temperamento, que se define como la característica determinada, en que la persona reacciona a personas y situaciones. Es el cómo de la conducta: no lo que hace la persona, sino cómo lo hace. Es relativamente consistente y perdurable.

            Durante un largo periodo de su vida, los bebés son completamente dependientes en cuanto a sus cuidados básicos, aquí entra en cuestión la confianza y desconfianza del bebé hacía su cuidador y la experiencia que se lleven desde una edad temprana es la clave, esta etapa inicia desde la lactancia hasta los dieciocho meses. Los bebés desarrollan una sensación de seguridad en las personas y objetos y necesitan encontrar el equilibrio entre la confianza, que les permite formar relaciones íntimas y la desconfianza, que les permite protegerse, la clave para esto es el cuidado sensible, responsivo y consistente.

            Una vez establecida la confianza entre el lactante y su cuidador se da el apego, vínculo emocional que se da entre los dos, ambos contribuyen a la calidad de la relación y hacen que sea recíproco y duradero, se clasifica en: seguro, evitante, ambivalente y desorganizado.

            Entre el primer y segundo año, el bebé se convierte en infante y durante esta transición se pueden observar cambios significativos: sus habilidades físicas y cognitivas están más desarrolladas, la manera en como expresa su personalidad y la manera en cómo interactúa con los demás se torna más activa. El infante se va haciendo más consciente de su entorno y es cuando empieza a formar su auto-concepto, que es la representación total de sus capacidades y rasgos, experimenta un sentido de operatividad personal, se da cuenta que puede controlar eventos externos, desarrolla una conexión propia, el sentido de ser, con límites que lo separan del resto del mundo. La auto-concienciación forma parte de este mismo proceso, el infante se hace consciente de sí, la discriminación entre el yo y los demás, empiezan a utilizar pronombres en primera persona, aplican términos descriptivos y evaluativos hacia sí mismo, por medio del desarrollo del lenguaje, el infante piensa y habla acerca del yo y va incorporando descripciones verbales y de su propia imagen.

            La segunda etapa del desarrollo psicosocial se dan entre los 18 meses y 3 años de edad según Erikson (1950), en la cual el infante va obteniendo mayor autonomía y entra en juego el juicio propio del infante ya adquirido en base a sus experiencias, esta etapa se distingue por:

·         Un cambio de control externo al autocontrol
·         Sustituyen los juicios de sus cuidadores por los propios
·         Emerge la voluntad propia
·         El control de esfínteres les da autonomía y autocontrol
·         Se vuelven más poderosos e independientes al dar a entender sus deseos
·         La vergüenza y la duda los ayuda a reconocer sus límites

            Los primeros tres años de vida del infante pueden ser comparados con una etapa formativa ya que en ellos recibe las capacidades cognitivas, psicológicas y emocionales que le van a servir para pasar a la siguiente etapa de su desarrollo. Siendo estos estadios los más decisivos para su futuro progreso, pues en estos obtendrá el respaldo bio-psicosocial que le servirá para proseguir en su evolución y crecimiento como persona.






Psicología Evolutiva y Diferencial I


El estudio de desarrollo infantil


           
           El estudio científico de los procesos de cambio y estabilidad en los niños es de gran importancia así pues sus estudiosos investigan la manera en que los niños cambian y en lo que quedan estables. Se estudian dos tipos de cambios: cualitativos y cuantitativos. Los cambios cuantitativos son aquellos que pueden ser medidos, tales como, el crecimiento físico, el peso, la comunicación y la cantidad de palabras que se usan para comunicarse; los cualitativos están relacionados con el tipo, estructura, organización; son discontinuos y se identifican por el surgimiento de nuevos fenómenos que no pueden ser anticipados con facilidad con base en lo previo (lenguaje no verbal, comprensión del lenguaje, uso del mismo para comunicarse).

            Algunos teóricos que estudiaron el desarrollo del ser humano fueron: John Locke, precursor del conductismo, Jean-Jacques Rosseau, Charles Darwin, originó la teoría de la evolución, Stanley Hall, padre del estudio infantil y de la adolescencia, Alfred Binet, que desarrolló la primera prueba de inteligencia; John Dewey, el cual inició el estudio de los niños en su entorno,  Mark Baldwin, destacó la interacción entre la crianza y la naturaleza (nature vs nurture), María Montessori, madre del método de educación temprana, John B. Watson, padre del conductismo moderno y Arnold Gessell, estudió las etapas normativas del desarrollo.  Gracias a estos teóricos es que podemos tener una visión más amplia del cómo llegamos a desarrollarnos.

            Los cambios tanto fisiológicos, cognoscitivos y psicosociales se dan en el ser humano en cinco periodos, desde la etapa prenatal hasta la adolescencia. En el desarrollo físico se analiza el crecimiento del cuerpo y cerebro, se estudian los cambios en capacidades sensoriales, habilidades del aparato motriz y de salud.




          En el desarrollo cognitivo, las diferentes etapas y formas del aprendizaje, atención, memoria, lenguaje, pensamiento, razonamiento y creatividad. En el desarrollo psicosocial, los patrones de cambio que se dan en las emociones, la personalidad individual y general y la manera en cómo se manejan en su entorno y los que lo rodean. 


            Los periodos en los cuales se dan todos estos cambios son: lactancia, primera, segunda, tercera infancia y la adolescencia. Aunque se sabe que siempre hay diferencias en la manera en que los niños manejan cada periodo y los sucesos que se dan en cada uno de ellos, sin embargo, los científicos establecen que deben cumplir y dominar necesidades características ya establecidas y dominar distintas tareas para que se considere normal su desarrollo.

            Para que el desarrollo del niño se de una manera fructífera, existen muchas influencias sobre el mismo, para lo cual es de gran importancia estudiar los procesos que se dan ya que los niños difieren en aspectos tanto físicos como psicosociales. La herencia genética es una influencia innegable puesto que los niños heredan de sus padres rasgos físicos y características.

            La mayoría de las influencias sobre el proceso de desarrollo en la niñez se dan por medio de la herencia (rasgos y características de los padres biológicos). Estos pueden ser rasgos físicos (color de piel, de ojos, tipo de nariz, etc.) y también pueden heredar algunas actitudes o maneras de ser de los padres. Existen otras influencias que provienen del ambiente externo, escuela, amigos, medios de comunicación masiva, etc., que también influyen ampliamente en el aspecto psicosocial del niño.




            Una de las cuestiones más importante es, qué es lo que tiene más impacto en el desarrollo del niño, la herencia o el ambiente. El ambiente es lo que más impacta, ya que casi siempre lo que el niño hereda de sus padres son rasgos físicos y ciertas aptitudes o formas de ser, una vez que el niño va desarrollándose y sale al mundo, es muy difícil evitar que el medio que lo rodea no influya sobre él, por más que en casa le inculquen una manera de pensar, valores, etc., el ambiente siempre influirá.

            Se considera que los factores externos influyen enormemente en el desarrollo, uno de los más importantes es la familia nuclear al igual que la extensa, ya que de ambas aprende valores, reglas, tradiciones y hábitos. El medio donde el niño se desarrolle ya sea escuela o vecindario es de gran influencia para la socialización fuera de familia, aprende a comunicarse con sus iguales, a enfrentar problemas correspondientes a su edad y a ser resiliente.Los estudios que se llevan a cabo para el desarrollo siempre tendrán sus variantes ya que alrededor del mundo existen diferentes culturas y el contexto histórico de cada una,  en las cuales las costumbres, tradiciones, creencias, valores y lenguaje son muy distintos (la economía, alimentación, juegos, interacción familiar, la didáctica, el desempeño escolar y las ocupaciones de los adultos).

            El tipo de influencias se pueden clasificar en dos: las normativas y las no normativas. Los cuales son sucesos que pueden ocurrir de manera similar para una mayoría de personas en un grupo. Las influencias normativas graduadas son similares para las personas de una misma edad, pueden ser sucesos biológicos (cambio de voz en varones, menstruación en las mujeres) y/o sociales (entrar al kínder, fiesta de XV años), el momento en que suceden los biológicos es fijo y el de los sociales es un poco más flexible. Las influencias normativas graduadas por la historia son los acontecimientos significativos que dan forma al comportamiento y actitudes de una generación histórica, o sea, una generación que le toca vivir un suceso local o mundial que sea formativo en sus vidas (la aparición del internet, algún suceso bélico, etc.) Las influencias no normativas son aquellos sucesos que son muy impactantes en las vidas de las personas ya que son inesperados (la muerte, alguna discapacidad, embarazo no deseado, accidente, etc.)



            Estas influencias se pueden dar en diferentes periodos, la impronta, forma instintiva de aprendizaje, que es la disposición del sistema nervioso de cualquier organismo en adquirir cierta información durante un breve periodo crítico al inicio de la vida el cual el suceso se dé o no tiene impacto sobre su desarrollo (el amamantamiento, el embarazo, los primeros años de vida). El periodo sensible es el momento en que la persona se encuentra dispuesta a ciertos tipos de experiencia.


            Existen muchos elementos que son primordiales durante el desarrollo del niño. Desde la etapa de gestación reciben los nutrientes necesarios para su buena formación fisiológica y las actividades físicas, las afectaciones psicológicas y sociales que realice la madre son medulares. Durante su desarrollo en la lactancia, su paso por el niñez y hasta llegar a la adolescencia hay un amplio rango de diferencias individuales que los ayudan a moldear su progreso, las primeras experiencias son importantes ya que van moldeando el carácter y la manera en cómo se relacionan en su entorno, los contextos históricos y culturales influyen en gran medida.



Andragogía


El estudio de la andragogía nace a partir de la necesidad de encontrar  los métodos y técnicas de enseñanza para los adultos, ya que su manera de aprender es distinta a la de los niños; sus objetivos y metas son diferentes.




Si bien es cierto, la experiencia de vida es un elemento primordial en el proceso de enseñanza-aprendizaje en adultos, pues en ellos se requiere la utilización próxima de los recursos teóricos así como la aproximación sucesiva al ámbito laboral o real. Por lo tanto, es de suma importancia apropiarse más rápidamente de los conceptos y procesos específicos de la temática en curso.

Palabras claves: andragogia, pedagogía, educación, adultos, enseñanza activa.

 “Andragogía es la ciencia y el arte que, siendo parte de la Antropología y estando inmersa en la educación permanente, se desarrolla a través de una praxis fundamentada en los principios de Participación y Horizontalidad; cuyo proceso, al ser orientado con características sinérgicas por el facilitador del aprendizaje, permite incrementar el pensamiento, la autogestión, la calidad de vida, y la creatividad del participante adulto, con el propósito de proporcionarle una oportunidad para que logre su auto-realización”[1]

El término se utilizó por primera vez en 1883 por el Alemán Alexander Kapp, estudioso de las ideas platónicas sobre la educación. En la época de los 60 se aplica el concepto en Europa y Estados Unidos para referirse a los métodos, técnicas, fines, y en general, a todo el currículum diseñado para llevar a cabo la educación integral en los adultos.




 A principio de los 70 es utilizado por Malcolm Knowles[2], considerado como el padre de la educación de los adultos. Introdujo la teoría como el arte y la ciencia de ayudar al aprendizaje  de los adultos. Consideraba que los adultos necesitan ser participantes activos en su propio proceso de aprender. Knowles (1970) manifestaba que “los adultos aprenden de manera diferente a los niños y que los entrenadores deberían utilizar un proceso diferente  para facilitarlo”.

Al hablar de Andragogía, para diferenciarla de la Pedagogía, esta se basa en la distinción de los propósitos, fines, formas de atención, tipos de materiales y formas de evaluación de sus aprendizajes. Algo muy importante dentro de la Andragogía es que se debe tomar en cuenta las características bio-psico sociales de cada individuo, sus experiencias anteriores, presentes; futuras. Para John Dewey[3], (1983) “toda auténtica educación se efectúa mediante la experiencia”.

Su metodología de la enseñanza centra su interés en el adulto, como un ente responsable, autogestor de su proceso de aprendizaje y comprometido consigo mismo.

Consta de seis principios básicos: 1. la necesidad de conocer al alumno; 2. el concepto personal del alumno; 3. su experiencia previa; 4. su disposición para aprender; 5. su inclinación al aprendizaje, y 6. su motivación para aprender.

Dentro de la Andragogía el docente es considerado como un facilitador, el cual se encarga de orientar, ayudar, y cooperar con el estudiante para llegar a alcanzar sus metas de aprendizaje. Promueve la reflexión, imaginación y creatividad. Mantiene una relación horizontal, de actitud proactiva, recíproca y de compromiso hacia los logros.




Hoy en día se cuenta con la metodología y recursos necesarios para poder obtener una mejor educación en niveles superiores ya que no se pueden aplicar las mismas estrategias en los adultos que en los niños como en la Pedagogía. Ernesto Yturralde[4] expresa: Andragogía es al adulto, como Pedagogía al niño”. Se puede ver que el ser humano es capaz de aprender a cualquier edad, ya que son seres incompletos y se van completando a lo largo de los años con sus vivencias personales.  Ya como adultos se sabe lo que se quiere y que metas se quieren  lograr, la escuela de la vida es que la da más herramientas para salir adelante y se pueden utilizar dentro del aula para poder desempeñarse mejor como estudiantes. Los adultos se motivan por la necesidad de seguir mejorando.

Se sabe que el facilitador y el estudiante tienen las mismas condiciones, ambos tienen amplios conocimientos y la capacidad de ser críticos, analíticos y comprensivos. Pueden participar sin ninguna complicación, se tiene conciencia de los deberes (responsabilidad), pueden debatir usando un criterio ya formado, tomando en cuenta que cada uno tiene la madurez suficiente para hacerlo. El enfrentarse a nuevos retos como adultos implica una sinergia de  esfuerzos centrados para lograr efectivamente la meta trazada.
                   


Referencias bibliográficas
Aguilar, M. (2011, diciembre) Revista Uruguaya de Cardiología. Andragogía, educación durante toda la vida, vol. 26, no 3. Extraído el 15 de noviembre, 2012, de http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0797-00482011000300001&lng=es&nrm=iso

Caraballo, R. (2007). Red de revistas científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal. La andragogía en la educación superior, vol. 22, núm. 2. Extraído el 15 de noviembre, 2012 de http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=65822208

Fernández, N. (2001). Dirección de Educación Continua. Andragogía. Su ubicación en la educación continua. Extraído el 15 de noviembre, 2012 del sitio web de la Universidad Nacional Autónoma de México: http://www.unam.mx/redec y luego http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/021123224856.html

Torres, F. Órgano de comunicación del CICESE. Andragogía, el aprendizaje en los adultos, 75. Extraído el 15 de noviembre, 2012 de http://gaceta.cicese.mx/ver.php?topico=articulos&ejemplar=75&id=152




[1] Alcalá, Adolfo (2010). La praxis andragógica en los adultos de edad avanzada
[2] Pedagogo estadounidense. Considerado el padre de la educación para adultos y uno de los mayores defensores de la andragogía.
[3] Filósofo, pedagogo y psicólogo estadounidense (1859-1952)
[4] Facilitador & Conferencista internacional. Conferencia Andragogía… Educación del ser humano en la etapa adulta

Psicología Evolutiva y Diferencial I

 Desarrollo cognitivo, físico y psicosocial infantil en sus tres primeras etapas

0-3 años





3-6 años




6-12 años