miércoles, 31 de julio de 2013

Psicología Evolutiva y Diferencial II


Desarrollo físico, cognitivo y social en la adultez media


       
 La etapa de la edad adulta intermedia está comprendida entre los 40 y 65 años. Es en ésta cuando el cuerpo comienza su viaje en descenso en muchos aspectos, pero más en el físico; el cual se ve afectado por los modos y/o estilos de vida que se vivieron en las etapas anteriores de su vida. Si en la juventud se llevó una vida sana con una buena alimentación y ejercicio, se gozará de buena salud y movilidad en la vejez. Al contrario de una persona que haya tenido una vida sedentaria con una mala alimentación, tendrá una vejez poco funcional y con salud pobre.

            De los cambios durante esta etapa tenemos los psicomotrices y sensoriales, los cuales son muy pequeños, graduales y casi imperceptibles siendo la vista y la agilidad  los más afectados. Los problemas que se presentan comúnmente de la vista se dan en cinco ámbitos: visión cercana, visión dinámica (lectura en movimiento), sensibilidad a la luz, búsqueda visual y velocidad de procesamiento de la información visual. Es muy común a esta edad la pérdida de agudeza visual. La presbiopía es otro de los padecimientos que se da de la vista lo cual es la reducción de la capacidad de enfocar objetos cercanos, la miopía o vista corta también aumenta.

            Entrada la adultez media hay una pérdida gradual del oído mejor conocida como presbiacusia, se limita a los sonidos de frecuencias más elevadas. La pérdida del oído es dos veces más rápida en hombres que en mujeres, esto es debido a la exposición continua a ruidos ambientales, ruido en el trabajo, escuchar música muy alto, etc.

            La reducción de la sensibilidad al gusto y al olfato empieza a darse a los 50 años, al perder sensibilidad las papilas gustativas y reducirse las células olfativas, los alimentos son muy insípidos, es por eso que en muchas ocasiones las personas de esta edad comienzan a utilizar más sazonadores para darle “más sabor” a sus alimentos, estas pérdidas se dan más en los hombres que en las mujeres, aunque algunos pierden sensibilidad a los alimentos salados mientras otros a los amargos, ácidos y dulces.

            La sensibilidad al  tacto comienza a disminuir a partir de los 45 años y la sensibilidad al  dolor después de los 50 aunque sí se conserva la protección al dolor; aun, aunque las personas sientan menos dolor, la capacidad de ser tolerantes se reduce. Lo que es la fuerza y la coordinac0ión también comienzan a fallar de manera gradual debido a que hay pérdida de fibras musculares que son sustituidas por grasa tornando a la persona débil y con poca movilidad física pero con ejercicio regular  se puede prevenir esto e inclusive recuperar la vigorosidad. La resistencia física se conserva más que la fuerza. Todos estos cambios pueden ser perjudiciales o su transición menos agresiva si se lleva una vida productiva, con ejercicio, una buena alimentación; toma de vitaminas y/o suplementos, en pocas palabras, calidad de vida.

           
Los cambios físicos son muy notorios durante esta etapa. La piel comienza a perder su tersura y suavidad volviéndose más áspera y arrugada, debido a que la capa de grasa debajo de la piel se va adelgazando; el colágeno se endurece y las fibras de elastina se vuelven quebradizas. El pelo se adelgaza[1], encanece[2],  se aumenta de peso y se pierde estatura debido a que los discos vertebrales se encogen. La osteoporosis se presenta cuando el hueso pierde calcio y se va adelgazando, es más común en la mujer que en el hombre debido a la lactancia, existen factores como el tabaquismo, alcoholismo, y malos hábitos alimenticios que ayudan a acelerar la pérdida del calcio. Los problemas del corazón comienzan a ser muy comunes, ya que el bombeo del mismo comienza a ser más lento e irregular y las arterias comienzan a engrosar y a volverse rígidas. Los pulmones comienzan a reducir su capacidad vital[3] entrando los 40 años llegando hasta perder un 70% de su capacidad llegando a los 70 años. La regulación de la temperatura corporal al igual que el aparato inmunológico comienzan a debilitarse, lo cual hace más propenso a las personas a siempre tener frío o viceversa y ser más susceptibles a las enfermedades, principalmente a las respiratorias.

            Los cambios que se dan lo sexual y reproducción son muy notorios. En la mujer en cuanto a cambios hormonales, hay una baja de estrógenos y progesterona que va  acompañado de bochornos, resequedad vaginal y disfunción urinaria. Los cambios en la sexualidad: hay menos excitación, los orgasmos son menos frecuentes y más rápidos. La etapa reproductiva termina. En el hombre hay una baja de testosterona, hay una pérdida de excitación psicológica, las erecciones son menos frecuentes, los orgasmos son más lentos, hay un mayor tiempo de recuperación entre eyaculaciones y existe un mayor riesgo de disfunción eréctil. A diferencia de la mujer la capacidad reproductiva continúa aunque hay disminución de fertilidad.

            La hipertensión, el cáncer, la diabetes, la osteoporosis y el cáncer de mama son padecimientos de salud muy usuales al entrar en esta etapa. La hipertensión se manifiesta si la persona lleva una dieta rica en grasas, sales y poca actividad física; la intolerancia y la hostilidad son factores que elevan el riesgo de sufrir hipertensión igualmente. El cáncer ha pasado a sustituir a las enfermedades cardiovasculares[4]  como la principal causa de mortandad en las edades de 45 a 64 años, debido a que se han dado mejoras en el tratamiento de las mismas. La diabetes es la cuarta causa principal de muerte en esta etapa, comúnmente aparece después de los 30 años y va en aumento junto con la edad si no se tienen los cuidados necesarios para su control. En la mujer la pérdida ósea incrementa en los primeros 5 a 10 años después de iniciada la menopausia ya que las concentraciones de estrógeno se reducen lo cual contribuye a la absorción del calcio, esta pérdida provoca la osteoporosis, condición que provoca que los huesos adelgacen y se vuelvan quebradizos dando pie a huesos rotos con cualquier caída afectando la calidad de vida.




            Lo que no se usa, se atrofia. Se cree que las facultades cognoscitivas disminuyen al entrar en la etapa media.  De acuerdo a unos estudios realizados por Schaie[5] en donde se les aplicaron varias pruebas para medir sus facultades mentales (significado verbal, fluidez verbal, razonamiento numérico, orientación espacial, razonamiento inductivo y velocidad perceptual) las personas de mediana edad están en la cúspide de sus facultades, probando equivocada la Escala de Weschler. Dentro de estos estudios, los individuos que obtuvieron mayor puntuación venían de familias unidas, con altos niveles educativos, razonamiento flexible y con profesiones de alto grado de complejidad.

            De acuerdo a los estudios de Horn y Cattell se distinguen dos aspectos de la inteligencia, la fluida y la cristalizada. La fluida es la capacidad que la persona tiene para resolver un problema nuevo sin hacer uso de sus conocimientos previos, a diferencia de la cristalizada, la cual es la capacidad de retomar información ya aprendida y seguirla utilizando. Ambas mejoran con la edad. La fluida alcanza su cúspide durante la adultez temprana mientras que la cristalizada va mejorando en la edad media y le sigue hasta la vejez. 


           
Como se mencionó en párrafos anteriores, se cree que las facultades cognoscitivas disminuyen en la edad media pero es todo lo contrario. La edad y la experiencia de vida es una buena base para poder resolver y llevar a cabo muchas tareas y trabajos que se viven a diario. Forma parte de esto es la creatividad, muchas personas que han tenido grandes logros en las diferentes ramas del arte son personas entre los y 60 años. El CI no está relacionado con el desempeño creativo que pueden mostrar, estas personas tienden a ser muy creativas, arriesgadas, independientes, perfeccionistas, innovadoras, flexibles y lo más importante, abiertas a nuevas ideas y experiencias.

            El adulto medio tiene la oportunidad de seguir creciendo como persona, ya que cuenta con la capacidad cognitiva suficiente para avanzar en el ámbito laboral y en sus estudios si es que lo requiere. Se fija metas, sabe lo que quiere en la vida, es más responsable debido a que tiene familia o simplemente quiere superarse, haciéndolo un individuo activo.

            Anteriormente, según Freud, se creía que para la edad de 50 años la personalidad del adulto ya había quedado establecida de manera permanente. Después de algunos estudios, los teóricos humanistas Maslow y Rogers consideraron que la edad media es una oportunidad para tener cambios positivos en la personalidad. Maslow lo define como “la autorrealización de la madurez” y Rogers como “el funcionamiento pleno de la armonización del yo con experiencia”.

       

De acuerdo a los estudios de Costa y McCrae[6], el adulto va pasando por un cambio lento en los rasgos de la personalidad (neuroticismo, escrupulosidad, extroversión, apertura a la experiencia, agradabilidad) pero de una manera positiva, dándole así al adulto mayor estabilidad emocional.  El adulto se torna socialmente más maduro que a su vez esto le permite hacer aportaciones a su trabajo proactivas, aportaciones a la sociedad y le permite tener una vida más larga y con mejor salud.

           
Jung sostenía que los hombres y las mujeres expresan en esta etapa aspectos previamente suprimidos de su personalidad. Dos tareas necesarias son el renunciar a la imagen juvenil y reconocer y aceptar la mortandad. De acuerdo a Erikson, el adulto entra en su séptima etapa normativa, generatividad frente a estancamiento. La generatividad es el “querer regresar algo” basándose en su experiencia ya sea como padre, abuelo, maestro, mentor, etc., por medio de la creatividad, la productividad o el pleno desarrollo de sí mismo.

            Existen dos teorías que explican o detallan el tipo de relaciones sociales que se dan en esta etapa. La teoría de la caravana social, la cual es el agrupamiento por características (género, raza, religión, edad, etc.) de las personas junto con sus peculiaridades (roles de vida, eventos, finanzas, problemas, recursos, etc.), todo esto influye de gran manera para formar su círculo social afín. En la teoría de la selectividad emocional el adulto tiene como fin el ver tres características en las personas: ser una fuente de información, una ayuda a desarrollar y mantener un sentido de sí mismo y una fuente de placer y/o confort emocional para tener mayor afinidad emocional. 

            Actualmente muchos matrimonios terminan en divorcio a diferencia de otras épocas en las que se esperaba que duraran más tiempo casados como era la costumbre después de que los hijos crecían y se iban de casa.  Según estudios realizados se notó que mientras más joven el matrimonio se tenían más problemas (una razón puede ser que los hijos todavía están casa por ende a más problemas en el hogar) a diferencia de los matrimonios con más tiempo de unión donde tienden a estar más satisfechos (mayor estabilidad económica, los hijos ya no están en casa, etc.). Se sabe que en un matrimonio si la relación sexual es satisfactoria hay mayor estabilidad emocional. Al darse una separación y/o el divorcio, el hombre tiende a deprimirse más si está solo o en cohabitación, ya que su máxima preocupación es el no tener quien cuide de él al llegar a su vejez, al contrario de las mujeres que igual pueden gozar de compañía íntima sin tener que llegar al compromiso formal ya que no quieren batallar con el tener un esposo de nuevo.



            Por todo lo visto, nos damos cuenta que esta etapa conlleva cambios significativos en la esfera biopsicosocial, principalmente en el aspecto social. Pues las relaciones personales comienzan a cambiar debido a la madurez del yo, el adulto comienza a buscar a sus semejantes, si existe algún rencor o resquemor, tratan de sanarlo para llevar una mejor relación con sus amistades o familiares. Comienzan a acercarse más a los padres ya sea para buscar apoyo en todos los sentidos para así poder sentirse completos en todo lo que se está viviendo. Algunos, aunque retirados o jubilados, siguen siendo miembros activos de la sociedad al tener actividades o hobbies que sean de su interés.
             

Bibliografía
Papalia, D., Wendkos, S., Duskin, R. (2010) Desarrollo Humano. México: McGraw Hill
Berger. (2008) Psicología del Desarrollo Adultez y Vejez. Madrid: Editorial Médica Panamericana
Madariaga, J., Goñi, A. (2009) El desarrollo psicosocial. Revista de Psicodidáctica. Vol. 14. No. 1. Pp. 95-118. Universidad del País Vasco. España. Recuperado el 21 de mayo de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=17512723007



[1] Se reduce el ritmo con el que es sustituido el pelo.
[2] Debido a la baja producción de la melanina.
[3] Volumen máximo de aire que los pulmones puede inhalar y exhalar.
[4] Enfermedad cerebrovascular, cardiopatía, coronaria, insuficiencia cardiaca ó renal.
[5] Estudio Longitudinal de Seattle de inteligencia adulta
[6] Modelo de los rasgos 

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